catalgocacion bibliografica

Catalogación de fondos bibliográficos patrimoniales

En el transcurso de la catalogación de fondos bibliográficos patrimoniales suelen producirse sorpresas de todo tipo. La mayoría, se resuelven con una comprobación rutinaria; otros, requieren la consulta de ejemplares similares; y luego, hay casos misteriosos que se convierten en todo un reto. Esta es la historia de uno de estos misterios. En invierno de 2015 se detectó un registro bibliográfico con informaciones contradictorias y posibles errores. Bajo la apariencia de un libro religioso del siglo XX, se descubrió un tesoro que podía ser un incunable. El documento, de gran belleza pero muy incompleto, parecía ser un libro de horas. La inexactitud en el registro bibliográfico de los datos más elementales (título, autoría o pie de imprenta) se debía a la ausencia de portada y colofón, así como la falta de numerosos cuadernos del corpus documental. La revisión catalográfica, y sobre todo la identificación del documento, anticipaban una investigación muy complicada dado su estado y la falta de información bibliográfica.

La fase previa a la identificación pasaba por definir exactamente cuál era el estado ideal de la obra. Había que averiguar el número total de cuadernos para poder compararlo con ediciones similares. No fue una tarea fácil. El ejemplar de la Biblioteca sólo cuenta con dos cuadernos cuantificables y enteros, con el añadido de que en este tipo de obras sólo se identificaba el 1º hoja de los cuadernos. Por foliar con conocimiento, se analizaron las secuencias litúrgicas de las horas mayores (maitines, laudes, vísperas, completas) y menores (tercera, sexta y nona) con el objetivo de analizar los vacíos existentes. Aun así, no fue posible establecer una seriación lógica de las firmas ni de la foliación. A pesar de las dificultades y de las dudas, existían algunos datos seguras y objetivables (como la de las líneas por cuadro de texto) que ayudaron a acotar el año de edición. La fortuna hizo que no existieran muchas ediciones de 27 líneas, así que la horquilla se redujo el periodo comprendido entre 1498 y 1502.

El círculo se fue estrechando, pero aún había que afinar el año de edición y esclarecer el impresor y el artista colaborador. Se consultaron ediciones digitalizadas de todo el mundo para identificar el artista o grabador y, incluso, se buscó en el texto alguna invocación a algún santo, que permitiera identificar a quien estaba dedicado el libro de horas oa qué liturgia pertenecía ( Roma, París, etc.). Esta no era una búsqueda menor, ya que, por ejemplo, la mayoría de libros de horas de uso parisino de aquella época se dedicaban a santa Genoveva (sainte Geneviève).

A pesar de todas las investigaciones, la obra no ha sido identificada al 100%. La consulta de ediciones muy similares [1], como las referenciadas a Lacombe [2] con los números 109 y 113, o la búsqueda al Gesamtkatalog [3], que indica detalles tan importantes como los reclamos a finales de los cuadernos o las primeras frases de algunas oraciones, ha permitido afinar el año de edición entre 1501 y 1502. la identificación, sin embargo, se alargó algunas semanas hasta que se consideró que el documento -con toda probabilidad- es un libro de horas según el rito romano, impreso en los alrededores de 1501 y que el autor de los grabados era el famoso artista Philippe Pigouchet.

la obra

La obra

El libro de horas Nada 358-12º es una joya bibliográfica y artística. Las Ces Presentas hiedras a lusaige de Romme fueron impresas sobre vitela los talleres parisinos de Simon Vuestro hacia 1.501 con la extraordinaria colaboración del artista Philippe Pigouchet, según Renouvier [4]. Pigouchet destacó en su tiempo por la extraordinaria belleza y ejecución de sus grabados sobre plancha metálica mediante la técnica criblé, que él mismo introdujo.

El uso de la criblé consistía en efectuar una serie de pequeños puntos sobre planchas de metal blando (una amalgama de cobre y estaño) con el objetivo de que las figuras o los paisajes insertados alcanzaran un mayor relieve y vivacidad. El conjunto gráfico del libro se organiza en dos partes. Una de mayor relevancia, ya lámina entera, contiene las representaciones del hombre anatómico, el martirio de san Juan evangelista, el beso de Judas, la Anunciación, la Visitación, Pentecostés, el calvario de Jesucristo, la Natividad o la adoración los Magos de Oriente, entre otros episodios de la vida y pasión de Jesucristo. La serie gráfica menor está formada por orlas de una finura y belleza exquisitas con escenas de las sibilas, las virtudes, la danza de la muerte, personajes grotescos y otras representaciones de la vida cotidiana como la caza o la música.

En el caso de este ejemplar, un gran número de orlas fueron coloreadas a posteriori. Algunas presentan una coloración monocroma en rojo, verde o tonos liliáceas provocando que los detalles de los grabados se desdibujen. La mayoría, sin embargo, presentan una policromía perfectamente trabajada, donde se detectan trazos perfilados en dorado que subliman la belleza de la escena, como es el caso del recto del 1º hoja del cuaderno d, foliado en lápiz con el número 5.

El libro de horas está impreso en letra gótica, a 27 líneas, y con las iniciales miniadas en azul, rojo y dorado. Es curioso destacar que en algunas páginas se pueden observar las líneas o pautas de escritura à la manière ancienne propias del libro manuscrito, así como el uso de abreviaturas.

 

Philippe Pigouchet ha generado siempre admiración entre bibliófilos, libreros e historiadores del arte. Gran parte del interés responde, evidentemente, a factores crematísticos. Pero uno de los valores más trascendentes de su trabajo es la capacidad que tiene para transportar al lector hacia un mundo pretérito a través de sus grabados. Pigouchet aleja, algunos momentos, del mundo palaciego para abocarnos (literalmente) en la ventana de la vida cotidiana donde la música, el pastoreo o la caza toman una dimensión nueva y, seguramente, desconocida para nosotros.

La encuadernación, firmada “Alf. Ballmüller “en la parte inferior del contraplano posterior, está realizada en pergamino a la romana con cierres de pergamino. El ejemplar fue adquirido al Sr. Alexandre de Riquer el 14 de abril de 1924.

[1] La sociedad Vuestro & Pigouchet hizo en 18 años más de 180 ediciones de libros de horas.
[2] Lacombe, Paul (1907). Livres de hiedras imprimir ave XV te ave XVI siècle conservara dans les Bibliothèques publicas de Paris. Paris: Imp. Nationale.
[3] Gesamtkatalog der Wiegendrucke. Consulta digital. http://www.gesamtkatalogderwiegendrucke.de/
[4] Renouvier, Julio (1862). Desde gravures sur bois dans les livres de Simon Vuestro, librero de Heures. Paris: Aubry.