cultura de la inmediatez

La cultura de la inmediatez o cómo ha cambiado nuestra forma de esperar

Esperar siempre ha formado parte de la vida: esperar una llamada, el estreno de una peli, la publicación de un disco, la llegada de un pedido… Hoy, gran parte de esas esperas ha desaparecido y la cultura de la inmediatez lo ha cambiado todo.

Un mensaje tarda unos segundos en llegar, una compra puede recibirse el mismo día, millones de canciones están disponibles al momento y cualquier duda puede resolverse de inmediato desde el teléfono móvil.

 

La cultura de la inmediatez: cuando esperar dejó de ser normal

La inmediatez es una característica muy visible de la sociedad actual, Pero hasta hace muy poco, esperar era normal.

No hace tantos años, llevar a revelar un carrete y esperar unos días para ver el resultado era común. Lo mismo ocurría al enviar una carta y recibir respuesta semanas después. Esperábamos a que un programa de televisión se emitiera y acudíamos físicamente a las tiendas para comprar discos o reservar unas vacaciones.

La espera no era algo excepcional, sino parte normal del día a día.

 

Internet cambió nuestra percepción del tiempo

La llegada de internet propició la cultura de la inmediatez al acelerar procesos que antes requerían horas, días o incluso semanas.

Al principio fue el correo electrónico. Después, los buscadores, las compras online, la banca digital, el streaming y, finalmente, los smartphones.

Hoy damos por hecho que podemos:

  • Encontrar información en segundos
  • Hablar, de forma instantánea, con alguien que está al otro lado del mundo
  • Ver una peli cuando queramos
  • Escuchar una canción sin tener que comprar el disco
  • Resolver gestiones administrativas sin movernos de casa

La tecnología ha reducido los tiempos de espera y ha modificado nuestras expectativas respecto al tiempo que estamos dispuestos a esperar.

 

Cuando todo es “ya”, un par de minutos nos parece muchísimo

Uno de los peores efectos de este cambio es que también nuestra percepción del tiempo ha cambiado. 

Esperar un par de minutos a que una página web cargue nos resulta desesperante. Sin embargo, hace veinte años esto era normal y para nada extraordinario.

Lo mismo ocurre en otros ámbitos. La referencia ha cambiado. El tiempo pasa a la misma velocidad, pero nuestras expectativas se han acelerado.

 

La inmediatez también cambia la forma de consumir entretenimiento

No podemos continuar este artículo sin nombrar a las plataformas de streaming, pues son uno de los ejemplos más claros de la cultura de la inmediatez.

  • Antes, esperábamos una semana entre cada episodio de una serie y el siguiente y, en esa espera, comentábamos lo ocurrido y elaborábamos teorías sobre lo que creíamos que iba a pasar después.
  • Ahora, las plataformas publican las series completas y, si queremos, podemos verlas en una sola tarde.

Algo parecido sucede con la música, los videojuegos o los libros digitales, disponibles en cualquier momento desde un mismo dispositivo.

 

¿Nos estamos volviendo más impacientes?

No existe una respuesta simple a esta respuesta, pero es cierto que nos hemos acostumbrado a obtener respuestas inmediatas y cualquier demora nos frustra y desespera.

Eso no significa que tengamos menos paciencia, sino que nuestro cerebro ajusta constantemente lo que considera como tiempo de espera “normal”. Es decir, lo reduce cada vez más.

 

Hay cosas que no pueden acelerarse

A pesar de los avances tecnológicos, sigue habiendo procesos que necesitan su tiempo. Aprender un idioma, recuperarse de una lesión, adquirir experiencia en una tarea o construir una amistad no pueden resolverse a golpe de clic. ¡Y menos mal!

Se nos ha olvidado que somos naturaleza y estamos rodeados de ella (aunque cada vez menos), y que debemos respetar los ritmos de nuestros cuerpos y nuestros entornos. 

Los aspectos más importantes de la vida siguen dependiendo del paso del tiempo. Quizás por eso en los últimos años han surgido movimientos que reivindican “lo lento” como caminar, hacer manualidades o viajar sin prisa. 

También han adquirido popularidad las alternativas “analógicas” e incluso algunas personas han optado por volver a los teléfonos móviles que solo permiten hacer y recibir llamadas y sms, lo que se conoce como dumb phones.

 

Un cambio que impacta áreas más allá de la tecnología

La cultura de la inmediatez supone un cambio profundo en la forma en que organizamos nuestra vida y las expectativas que tenemos sobre el tiempo.

Hoy esperamos respuestas inmediatas, información instantánea y servicios cada vez más rápidos, pero convivimos con una naturaleza que sigue recordándonos que no todo puede acelerarse.

Entender esa gran diferencia es uno de los grandes retos de nuestra sociedad: aprovechar las ventajas de la inmediatez sin olvidar que lo más valioso sigue necesitando tiempo.